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Contra la impunidad de los violentos y en memoria de sus víctimas

La Asamblea Popular de Majadahonda convocó el pasado Sábado 28 de Enero un acto por dos motivos:

El primero, para manifestar nuestra más absoluta divergencia con el proceder inconsecuente de los responsables políticos de la Sierra Noroeste de Madrid, al permitir que grupos de naturaleza violenta pongan en peligro la convivencia democrática.

No entendemos que durante los 8 meses transcurridos desde el 15 de Mayo, las autoridades municipales hayan puesto más empeño en echar a la APM de las calles, que en perseguir a quienes muestran claramente su desprecio a los valores democráticos. No entendemos y rechazamos que grupos nostálgicos de la dictadura celebren actos de claro signo fascista y anticonstitucional, como el que tuvo lugar en Majadahonda el pasado 15 de enero, mientras que el Punto de Información de la APM, donde, entre otras cosas, se recogen firmas en defensa de la Educación Pública, haya sido denunciado al objeto de hacerlo desaparecer.

Nos cuesta entender cómo es posible que en algunos lugares como Alpedrete, Hoyo de Manzanares y otros pueblos de la Sierra del Noroeste, grupos incontrolados de extremistas puedan atacar las sedes de los partidos políticos, propinar palizas a sus vecinos, amenazar y manifestarse públicamente, mientras que los pacíficos miembros que componen las asambleas del 15-M se ven sometidos a un creciente proceso de intimidación, cuando no sancionados en base a arbitrarias interpretaciones de la ley, como ha sido el caso de un compañero de la APM de Majadahonda. No creemos que esta doble vara de medir —complaciente con unos y severa con otros— pueda aportar nada valioso para la convivencia.

Pero, sobre todo, no entendemos el silencio pusilánime de los responsables encargados de representar a la totalidad de la ciudadanía democrática. A la luz de la razón política, este silencio solo puede ser interpretado como consentimiento o indiferencia, dos actitudes igualmente peligrosas. Frivolizar la naturaleza esencialmente dañina de estas conductas es animar a su propagación. Ampararlas, debería ser un delito.

Pero este acto no quiere serlo sólo de protesta. Sobre todo, quiere serlo de civilización, de afirmación en los valores de la vida. Este es el segundo motivo que nos convoca.

Desde los noventa del siglo pasado han muerto en España más de 80 personas a manos de estos grupos que se autodenominan fascistas, neonazis, ultras, etc. Muchas de ellas eran inmigrantes, indigentes, estudiantes, representantes de las fuerzas del orden, prostitutas, trabajadores. Muchas fueron por su raza, por su religión, por su ideología, por su estatus social o por su condición sexual. Todos tenían nombres y apellidos. Detrás de cada uno de ellos había una vida.

No podemos permitir que estos nombres, además de sufrir el zarpazo de la intolerancia, sufran también el del olvido. Queremos recordarles hoy. Con gratitud. Con respeto. Con  afecto a sus familias y a sus amigos. Y queremos hacerlo aquí, en esta Plaza de la Constitución, donde hasta hace poco existía una calle dedicada a una de las dos víctimas asesinadas en Majadahonda, y que ahora, con ocasión de unas obras de remodelación, ha desaparecido, sin que hasta la fecha se haya procedido a su reposición.

Queremos recordarles a ellos. A Fernando, a Hassan, a todos. Pero también queremos recordar a quienes sufren otro tipo de violencia, tan terrible e insensata como la que han padecido los responsables de velar por la seguridad de los ciudadanos en los últimos años, pero con menos relieve mediático. La violencia institucional, de estado. Esta violencia es aquella que los poderes políticos y económicos decretan como normal y necesaria. La violencia que se ejerce contra familias humildes desahuciándolas de sus hogares para satisfacer la rapacidad de los bancos. La que se practica contra las mujeres maltratadas a las que se priva de elementos para su protección. La que condena a los emigrantes a  convertirse en fugitivos. La que roba el porvenir a la juventud de hoy, degradando su educación para ponerla al servicio del mercado y disminuyendo sus posibilidades de desarrollo. La que se emplea para disolver manifestaciones pacíficas. La que sufren millones de trabajadores condenados a salarios de miseria. La que rebaja las expectativas de vida de quienes se ven privados de las ayudas necesarias para su sustento o su curación. En definitiva, la violencia que se ejerce contra los más pobres, vulnerables y desprotegidos y contra la sociedad en general.

La convivencia es una materia muy delicada que exige atención y cuidados incesantes para evitar su descomposición. La Asamblea Popular de Majadahonda considera que dignificar la memoria de estas personas es un deber cívico que la sociedad en su conjunto no puede eludir. Por eso estamos hoy aquí. Del mismo modo, estaremos mañana en cuantas causas requieran de nuestro compromiso. Y lo haremos con la profunda convicción de contribuir a una sociedad más justa y más humana.

Majadahonda, 28 de enero, 2012

Galeria de fotos del Acto , En breve estarán disponibles los videos.

Estamos recogiendo firmas en el Punto de información para exigir a nuestro “Alcalde” Narciso de Foxá, el cual aún no se ha pronunciado sobre este acto, para que se coloque la placa en honor a las victimas  de forma definitiva.

Fuentes:
**algo de info al respecto

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