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Reportaje: Marchas Indignadas y manifestación 15-O

MARCHAS A BRUSELAS Y MANIFESTACIÓN MUNDIAL 15 DE OCTUBRE

 

Llegaron las Marchas Indignadas a Bruselas. Algunos han caminado más de 1500 kilómetros. En total han sido cinco columnas, según las informaciones adquiridas. La Marcha Alemana, la Marcha Holandesa y las tres Marchas Hispano-francófonas.

La primera Marcha Indignada partió de Madrid un 26 de Julio con la intención de extender el movimiento por todos los pueblos y ciudades por los que pasarán. El itinerario comenzaba hacía las 8:00 de la mañana, se recogía y desayunaba para comenzar a caminar hacía las 10:00. Las etapas variaban entre los 25 y los 30 kilómetros por día, bajo un fuerte sol al principio y más tarde, la lluvia y el frío. El grupo se articulaba en un coche avanzadilla, el grupo de caminantes y los coches escoba. El primero tenía por misión entablar contacto con las autoridades y difundir la llegada de la marcha. Tras la caminata se preparaba la comida, se descansaba un poquito y se organizaba la asamblea del pueblo o ciudad para la participación de sus habitantes y la difusión del movimiento. Más tarde se hacía la asamblea interna para poner en común la logística, las próximas etapas y los diferentes problemas que iban surgiendo.

En palabras de un caminante: “La marcha es una reproducción en miniatura de la propia sociedad, y los problemas aquí son, prácticamente, los mismos…” Las condiciones de vida han sido muy duras, largas caminatas bajo el sol o la lluvia, problemas físicos por el sobresfuerzo, la dificultad de la convivencia, la falta de higiene y de descanso, pero también ha resaltado la solidaridad de las gentes de los pueblos por los que pasaban, la camaradería entre los compañeros y la fidelidad de miles de personas que mandaban mensajes de ánimo a través de internet y otros medios. El alimento se solía conseguir de la solidaridad de los pueblos por donde se pasaba o del reciclaje. Las duchas a veces eran cedidas por el ayuntamiento en polideportivos y otros centros o eran montadas de manera autogestionada por los marchantes en fuentes públicas.

Fue el 17 de Septiembre en París, donde se juntaron las dos Marchas Hispano-francófonas, Marcha Mediterránea y Marcha Meseta (Marcha Meseta + Marcha Toulouse) que realizaron su primera asamblea en el parque Bercy. Todas las opiniones confluyen en la gran represión policial sufrida por los Indignados en París, entre las que se encuentran un constante acoso a la libertad de movimiento y la violencia ejercida de manera directa contra los objetos y las personas.

El suceso más grave de todos los que acontecieron durante la estancia parisina fueron las detenciones masivas de la tarde del 19 de Septiembre en Boulevard St Germain. El grupo de indignados caminaba a la altura del número 139 de esta calle entre las 20:00 y 21:00 de la tarde, cuando se vieron rodeados repentinamente por un espectacular despliegue policial. De varios furgones  salieron decenas de agentes antidisturbios, que de manera injustificada comenzaron a lanzar gases lacrimógenos contra los manifestantes y a utilizar una violencia desmesurada traducida en patadas, porrazos, insultos y puñetazos. Los agredidos en total eran un grupo de aproximadamente unas 130 personas de diferentes nacionalidades, que practicaron la resistencia pacífica sentados en el suelo. Un grupo de manifestantes fue rodeado opacamente para que ningún transeúnte pudiese ver lo que ocurría. La violencia ejercida fue elevada. Se afirma que algunos antidisturbios llevaban los guantes impregnados de pimienta y los pasaban por los ojos de los rodeados. Algunos de los detenidos fueron agarrados por los pelos y arrastrados por la acera. Las consecuencias fuero 3 heridos moderados, dos jóvenes con los hombros dislocados y una chica inconsciente, que fue transportada más tarde a un hospital de París. Durante la represión fueron detenidas unas 100 personas, que fueron trasladadas en autobuses a diferentes comisarías para su posterior identificación. Esa misma noche el resto de Indignados acamparon frente a La Bolsa de París en protesta por las detenciones y a la espera de la liberación de sus compañeros.

Tras los intensos días vividos en París, se decidió dividir nuevamente la Marcha, manteniendo el objetivo global de difusión del movimiento, pero dando un sentido concreto a cada columna. Así, la Marcha Económica tomó la iniciativa de generar acciones de protesta en bancos y otras empresas, mientras la Marcha Ecológica, a su paso por Parques Naturales y bosques, iba recogiendo basura para limpiarlos. Finalmente las Marchas se unieron una vez más, para llegar un 8 de Octubre a la capital belga. Fue un recibimiento muy alegre aunque pasado por agua, los vecinos de Bruselas saludaban a los marchantes desde las ventanas y un grupo de percusión los acompañó todo el trayecto hasta el objetivo final, el parque Elisabeth, en el cual se reunieron unas 500 personas aproximadamente que se fundieron en un inmenso “abrazo colectivo”.

Se comenzaron a desplegar las tiendas y se inició una asamblea para decidir si se quería acampar o sí preferían marchar a un cercano edificio abandonado, cedido por las autoridades belgas. No sé llegaba a un consenso. Mientras las fuerzas policiales belgas comenzaban a rodear la asamblea en espera de una respuesta y a desmontar las tiendas de algunos acampados. Finalmente el grupo se dividió en dos, la mayoría salieron del cerco policial mientras que unas 50 personas se quedaron a resistir pacíficamente en el suelo. Se inició una intensa negociación con las autoridades, las cuales alegaban que no  estaba permitido reunirse en grupos de más de cinco personas Al mismo tiempo se iniciaba la expulsión  por la fuerza de aquéllos que se resistían a abandonar el parque. Entonces algunos de ellos se levantaron para reunirse en grupos de 5, pero la policía belga terminó reagrupándolos a base de empujones para la posterior detención. Los sentaron en el suelo uno detrás de otro con las manos esposadas a la espada; les confiscaron las mochilas, los zapatos y los cachearon para finalmente hacerles subir a dos autobuses. Al arrancar los vehículos un compañero de los detenidos se colocó delante de uno de ellos, entonces la policía soltó a uno de los perros, el cual mordió dejándole una herida leve en el dorso.

Durante el trayecto les asignaron a cada uno un número que les escribieron en la mano con un rotulador y les recogieron sus datos personales. Al llegar al centro de detención, les introdujeron en 3 celdas frías y oscuras a razón de unas 20 personas en cada celda, aún con las manos esposadas y sin zapatos. Más tarde les separaron por sexos. En ningún momento les dieron agua, comida o mantas Algunos de los detenidos confesaron después que, a pesar de todo, nunca perdieron el buen humor. La detención máxima por identificación en Bélgica es de 12 horas, por lo que salieron entre las 10:00 y las 11:00 de la mañana siguiente. El resto de compañeros les esperaban angustiados en el edificio decido por el ayuntamiento de Bruselas.

Del edificio cedido muchos piensan que era una ratonera, un laberinto oscuro y gigante donde las personas no podían verse las unas a las otras, lo cual dificultó enormemente la comunicación y la organización. En algunos momentos se respiraba un ambiente tenso, había mucha falta de motivación para trabajar y se delegaba los trabajos siempre en manos de los mismos, lo que consumía a estas personas a su vez. Todas estas sensaciones se amplificaban al tener la seguridad de que todos tus movimientos podían ser vistos y oídos.

Las asambleas eran tensas y complicadas, largas y poco productivas. Se notaba claramente la presencia de personas que no querían que aquello llegara a algún lado. Había una tremenda falta de confianza entre todos los presentes. Pero como siempre se dice “estamos aprendiendo”, las asambleas mejoraron poco a poco a medida que se sucedían. Muchos de ellos piensan que el espacio para realizar las asambleas no era el adecuado por su forma de fórum romano.

A pesar de la visión pesimista de algunos, durante la semana del 8 al 15 de octubre se generaron buena cantidad de grupos, trabajos, debates y acciones: se difundía por la ciudad en grupos de diferentes tamaños, con batucadas y panfletos, a través de performances colectivas en plazas y calles; se realizaban trabajos artísticos para la gran manifestación u otro tipo de actividades. La cocina servía 3 comidas al día y a nadie nunca le faltó un plato; éstos eran variados y ricos en verduras y legumbres. Había café y té casi de manera permanente y a veces se repartían aperitivos para matar el gusanillo hasta la siguiente comida. Se formó un gran grupo de Clown Army que impartía 2 talleres diarios y que más tarde participó muy activamente en la manifestación y en otras actividades. En la quinta planta del edificio se organizó un Media Center donde la conexión a internet era lenta pero posible, los ordenadores era accesibles para todos y donde no se paraba de volcar y generar información tanto interna como externa.

Una de las acciones más importantes realizada durante la semana de lucha aconteció el 12 de Octubre, con la ocupación simbólica de un edificio de la entidad Dexia, banco privado que ha tenido que ser rescatado con dinero público en dos ocasiones. Un grupo de indignados no muy numeroso entró en el edificio y se sentaron en los sillones de la sede. Al poco tiempo llegaron las fuerzas antidisturbios y retuvieron a algunos de los que habían emprendido la acción. Los tumbaron o sentaron en el suelo con las manos esposadas a la espalda mientras el resto de sus compañeros observaba con intranquilidad desde fuera del edificio. Debido al nerviosismo, una compañera griega comenzó a reprochar a las fuerzas del orden su actuación con un fino hilo de voz, entonces uno de los agentes le propinó una patada en la boca, la agarro por el jersey y la estampó contra una pared del edificio, se ensañó con ella dándole fuertes puñetazos en la cara, lo que le produjo graves lesiones. Este policía ha sido suspendido en el ejercicio de sus labores y durante un tiempo quedó privado de libertad de movimientos y detenido en una comisaría. En palabras del responsable de la policía belga: “la Policía de Bruselas no hace las cosas de esta manera ni tolera este tipo de agresiones”. Todos los compañeros que vieron el brutal ataque han redactado sus declaraciones y esperan con impaciencia que se desarrolle un juicio justo.

Al día siguiente, 13 de octubre, se convocó una rueda de prensa en el Parque Elisabeth, al tiempo que se daba la bienvenida a la Marcha de Indignados alemanes. Fue un día de alegría, con varios “abrazos colectivos”, un pequeño grupo tocando música popular flamenca para animar la bienvenida y la Clown Army dando un verdadero espectáculo de diversión y acción. También apareció una batucada que originó una pequeña marcha por el barrio para animar a la participación en la manifestación del 15-O. La respuesta de los vecinos fue muy positiva.

Al día siguiente, 14 de octubre, arribó la Marcha Holandesa en bicicletas (¡cómo no!) y otros muchos indignados de diferentes nacionalidades (belgas, franceses, españoles, griegos, ingleses, alemanes, etc.). En total, se podrían contar unas 400 personas unidas en un mismo objetivo: la Manifestación Mundial del 15 de Octubre.

Y llegó el 15-O. Todos emocionados y nerviosos. La noche anterior había sido de intenso trabajo para ultimar los preparativos de la manifestación. Esa misma mañana, las autoridades belgas anunciaron que se debía proceder a desalojar el edificio, aunque informaron también que se podría acceder a recoger las pertenencias tras la manifestación. Esto acarreó diversos problemas tras la protesta.

La manifestación fue convocada en la Gard du Nord a la 13:30. Por suerte fue un día soleado y calor moderado. El ambiente era tranquilo, pacífico y lleno de optimismo. Cada uno de los presentes sabía que vivía un momento histórico. El recorrido total era de 7 kilómetros, que tardó en completarse más de 5 horas. Asistieron entre 6.000 y 10.000 personas, según la fuente consultada, aunque debido a lo largo del recorrido, muchas de ellas se marcharon antes de su finalización. Hubo muchas acciones a lo largo del recorrido, que se centraron principalmente en las entidades bancarias. Al llegar al edificio de la Bolsa de Bruselas se desarrolló una de las más importantes, se colgó una pancarta que rezaba “O la Bolsa o la Vida” y se quemaron varios billetes falsos en rechazo al sistema monetario.

La Clown Army animó todo el recorrido y ayudó al desarrollo de las diferentes acciones ante los bancos. Estas acciones consistían en una performance, tirándose todos al suelo como muertos y dibujando unas líneas con tiza alrededor de los cuerpos. Se bloqueaban las puertas y los cajeros automáticos inofensivamente con cinta adhesiva y se pegaban carteles en sus puertas y ventanas. Todas las acciones fueron pacíficas y sólo hubo dos detenciones de corta duración. También se animó la manifestación con una gran batucada y, más tarde, con un camión musical para el jolgorio de los manifestantes, mientras que, de vez en cuando, se daban datos de las otras manifestaciones a nivel mundial, lo que daba lugar a gritos de alegría entre los participantes. Los vítores se podían escuchar en castellano, inglés y francés, todos cantaban “Que no nos representan” o se señalaba a los bancos por los que pasaban al grito de “culpables”.

El recorrido finalizó en el Parque Cincuentenario, cerca de la zona roja de los edificios institucionales europeos. Tal y como se había consensuado, se acampó en dicho parque y entonces fue cuando llegaron las noticias del brutal desalojo del anterior inmueble cedido por el Ayuntamiento, lo que ocasionó la preocupación de todos aquéllos que habían dejado allí sus pertenencias. Los afectados relatan el acoso policial sufrido al intentar recuperar sus propiedades. Sólo podían entrar de uno en uno y eran acompañados por un policía, entre empujones y recriminaciones, hasta el lugar donde estaban sus pertenencias. Debido al rápido e intempestivo desalojo, no se pudo limpiar y recoger el inmueble, lo que fue utilizado por las autoridades belgas para dar una mala imagen del movimiento en los medios.

Una vez reunidos en el Parque Cincuentenario, se comenzó a desplegar las tiendas de campaña, a recoger alimentos para la cena, a montar la cocina y a preparar la asamblea nocturna donde se realizaría una conexión por streaming con el resto de ciudades del mundo que se habían manifestado. Fue una noche fría y se encendieron varias hogueras para poder soportar las bajas temperaturas. Pero, a pesar de todo, era una noche de fiesta y alegría. Se pudo hacer conexión con Madrid, Berlín, New York y otras ciudades. Se desarrolló una asamblea de micro abierto donde los participantes, entre sonrisas y lágrimas, relataban sus experiencias, sus deseos, proponían y declaraban la felicidad obtenida por un día tan mágico y único en la historia de los movimientos sociales del mundo. Más tarde se montó una gran carpa para dar cabida a aquéllos que no tenían tiendas. La solidaridad se palpaba en el ambiente. La fiesta duró hasta bien entrada la noche y la sensación colectiva era de un triunfo total.

Un triunfo absoluto, ya que en total se habían manifestado 951 ciudades de 82 países en todo el globo, según los diferentes datos recopilados. Desde Tokyo hasta New York, pasando por Sidney, Auckland, Kuala Lumpur, Buenos Aires, Santiago de Chile, Los Ángeles, São Paulo, Vancouver, Hong Kong, El Cairo, Seúl, Tel Aviv y muchas más. Casi todas las principales ciudades europeas también tuvieron manifestación: Londres, Berlín, Paris, Lisboa, Roma, Barcelona, Atenas, Copenhague, Ámsterdam, Dublín, etc. En Madrid se reunió más de medio millón de personas, lo que volvió a aumentar la confianza de los que llevan meses trabajando para que el movimiento, desde el nivel local hasta el nivel global, siga funcionando y creciendo. En Roma hubo ciertos altercados separados de la manifestación entre un grupo del Black Block y las fuerzas del orden Carabinieri. En Berlín hubo una carga policial contra los manifestantes que intentaron acampar frente al Bundestag (Parlamento) en acción simbólica por la recuperación del espacio público. Según declaraciones, la policía actuó precipitadamente, de manera poco profesional y desorganizada en el desalojo de esa misma noche.

 

Qué acontecerá después de este triunfo, nadie lo sabe. Se sigue trabajando a nivel mundial y local. Se ha demostrado el poder de las personas unidas. Ya se está preparando una Marcha a Atenas para dar apoyo a los Indignados griegos en su difícil lucha por sus derechos y en contra de una crisis producida por el capital financiero y las estrategias políticas y económicas de unos pocos sinvergüenzas. Quizás esta Marcha pase por Alemania para apoyar a los indignados alemanes.

Los lazos y contactos están hechos, los sentimientos pueden ser diferentes pero están unidos, lo único que necesita el movimiento global es trabajo e ilusión.

¡Ánimo! Estamos aprendiendo. Sólo necesitamos tiempo.

 

Éste reportaje ha sido redactado con las declaraciones de varios marchantes, la información  de las páginas mencionadas a continuación y las noticias de diferentes medios de masas y medios de contra-información. A veces la información puede ser confusa, por lo que ruego disculpen cualquier falta de veracidad –en absoluto intencionada- en los hechos relatados. Animo a la colaboración para corregir los errores que este reportaje pueda tener, en la siguiente dirección de correo anima_antares@hotmail.com. Gracias a todas y todos por haber hecho posible este acontecimiento.

Ánima (Una Indignada de Madrid)

 

 

FUENTES:

http://www.walktobrussels.eu/es/multimedia/video.html

http://www.scoop.it/t/the-marches-to-brussels?page=13

http://acampadabcninternacional.wordpress.com/2011/09/20/2578/

http://marchabruselas.blogspot.com/

http://marchahaciabruselas.blogia.com/temas/etapas-de-la-marcha.php

 

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